Elementos Esenciales, de la Naturaleza y Accidentales de los Seres Humanos ¿Es Posible Definirlos?
Desde mi formación como abogado uno de los temas que más me
ha causado admiración es el relacionado con los elementos esenciales, de la
naturaleza y accidentales de los contratos, y como todas las definiciones que
admiro en mi área de estudio, está la considero fascinante por ser muy concreta
pero extraordinariamente simple.
Esta definición la encontramos en el Artículo 1501 del Código
Civil:
ARTICULO 1501. <COSAS ESENCIALES, ACCIDENTALES Y DE LA NATURALEZA DE
LOS CONTRATOS>. Se distinguen en cada contrato las cosas que son de su esencia, las que son de su naturaleza,
y las puramente accidentales. Son de la esencia de un contrato aquellas cosas
sin las cuales, o no produce efecto alguno, o degeneran en otro contrato
diferente; son de la naturaleza de
un contrato las que no siendo esenciales en él, se entienden pertenecerle, sin
necesidad de una cláusula especial; y son accidentales
a un contrato aquellas que ni esencial ni naturalmente le pertenecen, y que se
le agregan por medio de cláusulas especiales.
Esta definición nos permite determinar las condiciones
particulares propias de cada contrato para establecer su identidad y sus
condiciones de ejecución.
Antes de avanzar en el tema que nos convoca quiero compartir
una definición que halle en el siguiente sitio web https://es.scribd.com/doc/8459922/TEORIA-GENERAL-Y-ESPECIAL-DE-LOS-CONTRATOS-EN-COLOMBIA,
la que por su sencillez es perfecta para nuestro ejercicio.
ELEMENTOS ESENCIALES (Essentialia
negotii)
Son los elementos mínimos que han de recurrir para que el contrato que
las partes tienen en mente surja a la vida jurídica. Son aquellos sin los cuales el contrato pierde su especialidad deja
de ser contrato, sin ellos el contrato no produce efecto alguno o puede
degenerar en otro negocio. Son los elementos mínimos sin los cuales el contrato
no existe.
Ejemplo: En el contrato de compraventa los elementos esenciales son la
cosa y el precio. En el contrato de arrendamiento son el bien otorgado a título
de uso y goce y el precio o canon de arrendamiento.
ELEMENTOS DE LA NATURALEZA (Naturalia
negotii)
Toda la normatividad que se entiende incorporada al contrato al momento
de su celebración. Estos elementos están constituidos por aquellas reglas
establecidas por el legislador que se entienden incorporados al contrato con o
sin el conocimiento y voluntad de las partes, solo por su simple celebración. Son aquellos que se entienden pertenecer
sin que exista una cláusula especial.
Ejemplo: La lesión enorme, en el contrato de arrendamiento si no se
acuerda la fecha de vencimiento la ley dice que es un año.
ACCIDENTALES (accidentalia negotii)
Son aquellos que no son de la esencia, ni de la naturaleza pero que
contribuyen a satisfacer la causa del contrato, son los que las parten
libremente acuerdan. Estos no
pertenecen al negocio, son incorporados en él por la voluntad autónoma de las partes.
Estos elementos no son necesarios para la formación del acto ni se
sobreentienden como integrantes de él.
Ejemplo: El Interés, El Plazo La Cláusula Penal. Etc.
He resaltado los puntos de las definiciones que nos servirán
para desarrollar las definiciones que haremos respecto de cuales serían estos
elementos en los seres humanos. Pero, es posible definir o clasificar estos
elementos a partir de las características propias de nuestra especie, bueno,
este es mi intento de lograrlo.
Empecemos por los Elementos Accidentales, según la teoría
jurídica son aquellos que no pertenecen al negocio, son incorporados en él por
la voluntad autónoma de las partes, en nuestro caso podrían ser características
como la nacionalidad, la idiosincrasia, la religión, las estén en este grupo de
elementos, pues son establecidos voluntariamente por cada uno, por ejemplo tú
decides tu nacionalidad, las costumbres de acuerdo a una cultura, así como que
religión profesar. Estos elementos si bien son una característica de cada uno,
pues actuamos en consecuencia pero sin embargo, no son necesarios, son
accesorios.
Ahora con relación a los Elementos de la Naturaleza, que
conforme a la definición citada, son aquellos que se entienden pertenecer sin
que exista una cláusula especial, por lo que en esta categoría incluiría todas
nuestras características biológicas que nos permiten definirnos como especie,
estas características biológicas están predeterminadas, todos las compartimos,
el mismo ADN, los mismos componentes orgánicos, etc, etc.
Finalmente, nos quedan los Elementos Esenciales, he aquí la
pregunta central, ¿cuáles son los
elementos esenciales del ser humano? Si bien daré una respuesta, no pretendo
que esta sea tenida en cuenta como la respuesta non plus ultra, dado que solo tienen por objetivo enviar un mensaje
constructivo y en lo posible productivo para el receptor del mismo.
Entonces, para responder esta pregunta, se hace un simple
análisis comparativo, de la especie humana con las demás especies que cohabitan
el planeta, y encuentro una característica, tal vez dos, como son;
·
El ser humano es el único ser que puede transformar su
entorno
·
El ser humano tiene la capacidad de construir y controlar
su devenir
En otras palabras, el aspecto a resaltar es la capacidad del
ser humano para tomar decisiones y actuar en consecuencia. Esto es lo que lo separa
del resto de especies, si se propone algo lo logra, lo construye o lo inventa,
si no le gusta lo cambia o lo enfrenta, porque tiene esa capacidad.
Por tanto, concluyo que el elemento esencial del ser humano
es su capacidad de tomar decisiones, algunos lo llaman, libre albedrio o libre
elección, ahora bien, como la idea no es entrar en un debate interminable sobre
la existencia o no de esta capacidad, claramente desde mi perspectiva personal
yo concluyo que esta característica es nuestro elementos esencial, sin el cual,
no nos podríamos definir como seres humanos.
Ahora esta capacidad es nuestra esencia porque es la que nos permite
definirnos como queremos ser y es tan importante que el sistema social,
económico y político que tenemos nos la quiere enervar permanentemente a través
de mensajes subliminales en la música o a través de la manipulación de la
información de los medios de comunicación, con un modelo educativo que nos
forma para repetir instrucciones y no para pensar por nosotros mismos, con
empresas diseñadas para que cumplas tus labores sin que tengas que pensar ni
cuestionar, solo repetir, incluso algunas sectas religiosas que no toleran ningún
tipo de cuestionamiento sobre sus doctrinas, en otros términos pretenden
alienarnos, es decir, limitar o condicionar de nuestra personalidad, a través
de imposiciones al individuo o a la colectividad por factores externos
sociales, económicos o culturales.
Por consiguiente, el sistema no quiere que nosotros mismos
nos definamos, nos desarrollemos, ellos son quienes nos definen, pero esta
definición es la que les sirve a sus intereses, no están interesados en que nos
desarrollemos, casi que somos tratados como ganado, consumo y entretenimiento,
con eso es suficiente. De ahí la importancia de esta facultad, Si esta facultad
no fuera tan relevante, no hubiera tanto esmero en limitarla.
Por otro lado, nosotros mismos nos limitamos esta facultad,
cuando caemos en trastornos de la personalidad, tales como adicciones,
ludopatías, depresiones, obsesiones, etc., que nos afectan nuestra capacidad de
decidir.
Ahora es muy importante en este punto señalar que en la
Biblia, está escrito que si tenemos esta facultad, dado que en pasaje del libro
de Mateo en el Capítulo 7, Versículo 24, dice: “Así que, todas las cosas que
queráis que los hombres hagan con vosotros, así también haced vosotros con
ellos; porque esto es la ley y los profetas”, donde se puede concluir
que la medida es lo “que queráis”, es
decir, yo decido como deben ser las cosas, como tú quieras ser tratado, es
manera como tú debes tratar a los demás. Por tanto, es claro que la
determinación parte de tu evaluación y de tu decisión.
Por otro lado, podemos citar lo que algunos filósofos han
desarrollado bajo el concepto de la Racionalidad, que desde mi punto de vista,
es precisamente nuestra capacidad de tomar decisiones; en este sentido, citando
al señor Juan Alexis Parada Silva[1],
quien a su vez cita al filósofo colombiano Estanislao Zuleta, quien a su vez
retoma postulados del filósofo alemán Immanuel Kant, afirma que:
“Zuleta asevera que una de las direcciones de la democracia debe ser la
racionalidad, haciendo hincapié en tres principios: 1. Pensar por sí mismo, 2. Pensar en el lugar del otro y 3. Ser
consecuente con lo que se piensa. Pensar por sí mismo, sin delegar esa
facultad en ente alguno; no se debe dejar que los demás decidan por uno, no se
debe delegar la responsabilidad en un líder religioso, político, cultural ni en
nadie. Debemos pensar lógicamente, anclados en la realidad, sin olvidarnos de
los demás y asumiendo las consecuencias de nuestras decisiones. Pensar en el
lugar del otro, guarda estrecha relación con el respeto por el pensamiento del
otro, en reconocer, a pesar de la diferencia, la igualdad del otro, donde el
otro posee argumentos tan validos como los míos, y que deben ser escuchados.
Ser consecuente con lo que se piensa, no se trata de ser testarudo con las
opiniones propias, sino por el contrario, si comprobamos gracias a la propia
reflexión y con ayudas de colegas que nuestras tesis no son las más acordes,
debemos abandonarlas y asumir otras más pertinentes y afines al contexto en el
que estamos inmersos. En tener una gran disponibilidad al cambio, se puede
resumir el tercer principio del racionalismo”
De esta manera se observa que los pilares de la racionalidad
son 1. Pensar por sí mismo, 2. Pensar en el lugar del otro y 3. Ser consecuente
con lo que se piensa, lo que yo interpreto como la capacidad de tomar
decisiones.
Utilicemos esta capacidad al máximo, conozcamos el contexto,
el entorno, los riesgos, los beneficios de cualquier acción que vayas a
adelantar, consulta, primeramente a Dios a través de la oración, luego conoce
las experiencias de otros, a través del estudio y la lectura, es imposible que
lo que nos pase a nosotros no le haya antes a otras personas, además es posible
que a partir de otras soluciones desarrollemos las propias. Por esto, nunca
perdamos nuestra capacidad de tomar decisiones, toma el control de tu vida y dirígela
hacia ese lugar con el que has soñado siempre.
Finalmente, uno de los mejores consejos bíblicos, a mi juicio,
es el consignado por el Apóstol Pablo es su primera carta a los Corintios en el
Capítulo 10 versículo 23 que dice “10:23 Todo me es lícito, pero no todo
conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica.”, no se trata de
hacer lo que nos da la gana, se trata de buscar lo que nos convenga, lo que nos
edifique, es decir, nuestra mejora continua, por eso dirige tu vida, toma la
decisión y logra lo que te convenga y lo que te edifique, pero no de cualquier
manera, sino de la manera en que tú quieres ser tratado, ese es el límite.
Y finalmente, una de las frases más poderosas de la Biblia,
que serán tu faro para que utilizar de la mejor manera posible tu capacidad de
tomar decisiones es el Versículo 7 del Capítulo del Libro de los Proverbios,
que dice: “El
principio de la sabiduría es el temor de Jehová”.
Explota al máximo tu capacidad de tomar decisiones, porque
esta es la esencia del ser humano, bajo estas premisas de acción y construye tu
felicidad.
Premisas
1. El
principio de la sabiduría es el temor de Jehová
2. Así que,
todas las cosas que queráis que los hombres hagan con vosotros, así también
haced vosotros con ellos; porque esto es la ley y los profetas
3. Todo me es
lícito, pero no todo conviene; todo me es lícito, pero no todo edifica
[1] Parada
Silva, Juan Alexis. Democracia y participación en Colombia: un espacio en
construcción. Revista Espacio Abierto. versión impresa ISSN 1315-0006. v.19 n.4
Maracaibo dic. 2010.
Comentarios